En los tiempos que corren, los pequeños de la casa pasan muchas horas de su tiempo de ocio
en actividades extra-escolares y servicios de cuidado, dado que los padres no siempre podemos
ajustarnos a los horarios de la escuela.
A veces queremos que aprovechen tanto el tiempo que les apuntamos a inglés, a fútbol, a
música… y cuando estamos en casa, tenemos que atender tantísimas cosas, que cada vez
podemos disfrutar menos tiempo de ocio con ellos.
Esto se resume en que cada vez los peques están más metidos en el “Modo Hacer” de los
adultos y menos en el “Modo Ser”, perdiendo oportunidades de desarrollo únicas que se
producen en otro tipo de entornos.
Es importante que los padres busquemos ahora un espacio reservado para re-conectar con
nuestros hijos y el “modo ser” de toda la familia.
A veces los padres tendemos a pensar que es un tiempo perdido y que les resta tiempo para
otras actividades de mayor importancia académica, olvidando que el bienestar, la
concentración y la gestión emocional, son factores fundamentales sin los cuales el verdadero
conocimiento no se produce de la misma forma.
El Yoga es un espacio único para establecer lazos de unión entre padres e hijos, un nuevo
espacio dónde evitar reproducir los roles instaurados para que pueda brotar una nueva forma
de relacionarse.
Padres e hijos aprenden el funcionamiento de la respiración y el movimiento, la escucha a su
propio cuerpo y los que les rodean a través de dinámicas divertidas en las que ambos
disfrutan.
Los padres re-conectamos con nuestro niño interior, nos relajamos de tanta preocupación y
obligaciones y nos mostramos ante ellos con cercanía, rompiendo los patrones habituales y
dando lugar a nuevas formas de comunicación.
Los peques perciben rápidamente los estímulos que el nuevo entorno les ofrece y se
relacionan con los otros niños y sus padres de forma única. El ambiente lo propicia.
Es importante que esta actividad se lleve a cabo por profesionales especializados y
relacionados íntimamente con la educación y el desarrollo infantil, pues no se trata sólo de
venir a jugar, sino de diseñar sesiones que, además de atractivas, cumplan con un objetivo
concreto debidamente estudiado.
En Al-Alma, trabajamos la actividad de yoga en familia como una actividad trimestral, que sólo
puede realizarse una vez cada curso. El motivo es diseñar un plan de trabajo estructurado en el
que la motivación de los participantes sea el vehículo que les transporta a vivir la experiencia
del Yoga.

Se trata de un programa de 12 sesiones en el que nuestros profesionales van presentando
dinámicas novedosas y estructuradas que siembran la semilla para que se produzca el
verdadero cambio en el hogar.
Nuestros profesionales están formados en la prestigiosa escuela de Yoga para Niños Om Shree
Om y cuentan con una dilatada experiencia, además de esa química especial que hace falta
para transmitir a los más pequeños confianza y motivación, sin duda una apuesta genial para la
familia.

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