Si has decidido hacer clic tras leer el título, sin duda el momento de empezar a hacer Yoga es AHORA.
Esta mañana bajaba a la playa a dar la bienvenida al día y en la orilla, con el sol aún sin asomar por el horizonte, una pareja de jóvenes jubilados practicaban el saludo al sol, en la calma del mar y la serenidad de su mirada. Creo que la imagen más bella posible de yoga. Quizá la más auténtica.
Mucha gente llega pensando que hacer yoga es sentarse simplemente a meditar durante más de una hora, y otra, que se trata de poner a prueba nuestro equilibrio arriesgando los dientes es posturas boca abajo, pero lo cierto es que el yoga no es nada de eso.
A menudo cuando viene algún alumno o alumna preguntando en qué consiste la clase de yoga, nosotras simplemente le invitamos a venir a clase y a vivenciarlo, lo que entendemos que es la mejor explicación posible. Luego le animamos a continuar un mes con nosotros, y finalmente es el alumno o la alumna el que acaba definiendo el yoga a través de su experiencia.
Yoga es un caminar hacia el interior que ha de iniciarse cuando algo dentro de ti “resuena”, cuando sientes que es hora de empezar a mirar la vida y a ti mismo con unas gafas distintas. En nuestras clases de yoga, se respeta la tradición pero no se alecciona sobre ninguna filosofía o religión, no se habla de creencias ni dioses, no se necesita flexibilidad ni fuerza, sólo atención. Atención hacia tu propio cuerpo, tu respiración y tu mente.
Cuando se comienza a trabajar el cuerpo desde su conocimiento, respetando cada una de sus características y sus tiempos, empieza a producirse un cambio que va mucho más allá del aspecto físico. Nos vamos poco a poco haciendo permeables a nuevas sensaciones, percibiendo sutilezas de nosotros mismos y del entorno que antes no eramos capaces de percibir. Con el tiempo la respiración empieza a guiar a nuestro cuerpo en cada postura, ayudando a profundizar en ella y en nuestro auto-conocimiento. Nuestra mente se serena, se apacigua.
A mi me gusta decir que cuando estamos en Yoga, nuestra mente es una pecera con el filtro funcionando a toda máquina, dejando el agua limpia a pesar del continuo movimiento.  Muchas veces entramos con un asunto en la cabeza dando mil y una vueltas y salimos simplemente serenos, sin bucles mentales, o llegamos enfadados por una tonta discusión y de repente nos damos cuenta de que todo ha pasado. Simplemente el “filtro” ha funcionado a toda máquina.
Lo bonito del Yoga es que empezamos a sentirnos bien al acabar la primera clase y poco a poco vamos aprendiendo qué necesitamos y cómo podemos aumentar estas sensaciones.
Evidentemente nuestro cuerpo va cambiando como consecuencia de la práctica, el conocimiento de nuestra columna, su movilidad así como las caderas y toda la musculatura, y ésto llega, no como objetivo sino como consecuencia.
Existen cuerpos agradecidos o trabajados físicamente que alcanzan posturas complicadas con facilidad, pero es una minoría, la mayoría de nosotros disfrutaremos las mieles del Yoga lentamente, librando batallas con nuestro Ego, con avances que no siempre se medirán con una mejoría física, pero que pueden llegar a ser los más importantes.
Los momentos de relajación final (Savâsana), nos van entrenando en el arte de la relajación, primero con instrucciones que nos guían y poco a poco creando más momentos de silencio para que nosotros mismos seamos los guías de nuestra relajación.
A partir de aquí, cada uno va obteniendo del yoga aquello que necesita o desea, profundizando tanto como quiera en la disciplina, su filosofía y orígenes. En Al-Alma buscamos que el alumno comprenda la práctica sin que ésta sea una mera repetición de instrucciones, entendiendo las sutilezas de las posturas y avanzando en  la percepción de las mismas. Trasladamos nuestra manera de vivir el Yoga a nuestra forma de relacionarnos con el alumno y poco a poco se va formando una gran familia en la que hay cabida para profundizar en otros aspectos menos físicos, mediante charlas, talleres y clases especiales.

Ahora es el momento, no necesitas nada más que cuerpo, mente y espíritu.
Quizá leer estas líneas te haya aclarado un poco, o quizá entiendas aún menos que antes de leerlo. Tanto en un sentido como en otro, si algo se mueve en ti, simplemente te invitamos a venir a conocernos, tomar tu primera clase, y dejar que la experiencia te cuente lo demás.
Namaste
Bego
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